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LILITH, LA PRIMERA MUJER DE ADÁN
Un personaje que no ha transcendido hasta nuestros días de las representaciones artísticas o iconografía es Lilith, la primera mujer de Adán. A pesar de ello, existen agrupaciones feministas que la están rescatando del ostracismo.
DE ORIGEN REMOTO

2000-1950 a. C., tabla de arcilla
British Museum
Su origen se remonta a la antigua Mesopotamia, en concreto a la civilización sumeria -3.500 aC/–2.334 aC y al Imperio Acadio -2.334 aC/-2.154 aC. La representación artística más remota encontrada está datada entre los años 2000-1950 a.C..
Ya es nombrada en la Epopeya de Gilgamesh (aprox. -1.800 aC.) coexistiendo en tres planos diferentes: como serpiente en el ultramundo, mujer en la tierra y ave en el cielo.
En acadio “Lilitu”, con la raíz “Lil,” significa viento o espíritu, pero al pasar a la tradición hebraica por los judíos exiliados lo hizo cambiando su significado pues la transcripción del nombre “Lil” en hebreo significa noche.
El Talmud Génesis reconoce a Lilith como la primera mujer de Adán.
TALMUD GENESIS (2,18)
“Dios formó entonces a Lilit, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán, aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro […] Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba yacer con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura reclinada que él exigía. «¿Por qué he de yacer debajo de ti −preguntaba−. Yo también fui hecha con polvo y, por tanto, soy tu igual»”
Lilith se rebela huyendo del Edén y, según el Talmud, se une al ángel Samael que ya se había enfrentado anteriormente a Dios. Para el cristianismo Samael representa al demonio y, por tanto, transforma a Lilith en un ser diabólico.
Será ella quien tiente a Eva a pecar presentándose en forma de serpiente.

Aparece esporádicamente en las representaciones de la Edad Media en ilustraciones y capiteles, y en el Renacimiento por el interés y auge cabalístico.



RESURGIMIENTO EN LAS ARTES DEL SIGLO XIX
Pero es en el siglo XIX, a partir de la publicación de «Fausto» de Goethe, y sobre todo en Inglaterra por parte de los pintores de la Hermandad Prerafaelita, cuando vuelve con más fuerza.





Lilith es mostrada por los artistas como una “femme fatale”, seductora y enigmática.
